Raúl Fuentes Navarro recibe el Doctorado Honoris Causa

Por su labor como docente y formador, así como por su trayectoria en el ámbito de la investigación y la enseñanza de las ciencias de la comunicación, el profesor emérito del ITESO recibió el grado honorífico de parte de la UABC

Corría el año de 1970. Era septiembre y el joven Raúl Fuentes Navarro celebraba que había sido aceptado en el ITESO para cursar una carrera novedosa: la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación. Cincuenta años después y con mucho camino recorrido en esta área “que sigue siendo nueva e intrigante”, el hoy profesor emérito del ITESO fue reconocido con el grado de doctor Honoris Causa por parte de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), cuya Comisión de Honor y Justicia decidió galardonar a Fuentes Navarro por su amplia y reconocida trayectoria como formador de comunicólogos e investigador. 

 

La decisión de reconocerlo fue tomada en la casa de estudios sudcaliforniana a finales del año pasado. Luis Enrique Palafox, coordinador general de Servicios Estudiantiles y Gestión Escolar de la UABC, dio lectura al acta en la que la Comisión de Honor y Justicia aprobó la distinción por la “relevante y larga trayectoria” del profesor e investigador del ITESO, de quien resaltó sus “méritos extraordinarios y su enseñanza en el área de las ciencias de la comunicación, su contribución a la sistematización de su enseñanza, su prolífica obra”, así como su trabajo en “la divulgación del conocimiento y en la formación de nuevas generaciones”.  

 

Édgar Ismael Alarcón, secretario general de la UABC, hizo un recuento de la trayectoria de Fuentes Navarro y explicó que “su obra gira en torno al estudio científico de la enseñanza de las ciencias de la comunicación”. Calificó sus 26 libros, 85 capítulos de libros y más de 120 artículos para revistas como una obra “colosal” y señaló que le entregaban el Doctorado Honoris Causa “sabedores de que nos distingue más a nosotros”.

 

El funcionario de la UABC también destacó la creación del Catálogo de Documentación en Ciencias de la Comunicación, coordinado por Fuentes, y señaló que todo este trabajo “es una generosa labor de investigación y docencia”. 

 

Como viene ocurriendo en los tiempos de pandemia, la ceremonia de reconocimiento ocurrió a distancia. Así, mientras las autoridades de la UABC se pasaban la voz frente al monitor, Fuentes escuchaba las intervenciones desde el Auditorio M del ITESO, donde estuvo acompañado por Irene, su esposa, y sus cuatro hijos. Luego de las palabras y la semblanza, el profesor del ITESO recibió la medalla y el diploma que acreditan la obtención del grado honorífico, mismos que habían sido enviados previamente por mensajería. 

 

Ya con la medalla en el pecho, Fuentes dijo que, a pesar de la distancia, se encontraba “igualmente conmovido” y agradeció tanto a la UABC como al ITESO por la coordinación y el apoyo para llevar a cabo la distinción. 

 

Luego de recordar su paso por el ITESO como estudiante hace 50 años, el profesor emérito de esta casa de estudios señaló que “no hay acción individual posible que sea ajena a la realidad social. La comunicación es una ética, un recurso para la interacción y un ejercicio de poder. Es un enigma”.

 

Compartió que durante medio siglo ha dedicado su vida “a la búsqueda de la comprensión de la comunicación, primero como estudiante y después como profesor y como investigador”. Esta búsqueda, dijo, la ha compartido “con excelentes personas y equipos, así como con asociaciones y académicos nacionales e internacionales”. 

 

En estos 50 años, “en los que han ocurrido transformaciones silenciosas y otras exageradamente ruidosas”,  Fuentes ha podido “aprender, descubrir, experimentar, organizar, convocar, compartir, imaginar, difundir y discutir hallazgos” en esa permanente búsqueda por alcanzar una “comprensión del mundo articulada comunicacionalmente” que aún no es suficiente.

 

“Sabemos mucho, pero entendemos poco”, dijo Fuentes, para luego declarar que, desde su perspectiva, toda investigación debe tener un compromiso social porque “el aprendizaje es siempre colectivo”. En ese sentido, añadió que “hoy es más importante que nunca reforzar la atención de las universidades para que puedan interpretar e intervenir las realidades sociales, no sólo interpretarlas o sólo intervenirlas”. 

 

El doctor Honoris Causa por la UABC señaló que el trabajo de investigación que interpreta e interviene en la realidad hace que en las sociedades contemporáneas, regidas por la inmediatez y por audiencias alienadas, la investigación muchas veces sea “indeseable y hasta peligrosa”, por lo que se vuelve imperante “reforzar la autonomía universitaria”.